Los abrazos rotos


Un hombre escribe, vive y ama en la oscuridad. Catorce años antes sufrió un brutal accidente de coche, donde no sólo perdió la vista sino que también murió Lena, la mujer de su vida. Este hombre tiene dos nombres, Harry Caine, lúdico seudónimo bajo el que firma sus trabajos literarios, relatos y guiones, y Mateo Blanco, su nombre de pila real, con el que vive y firma las películas que dirige. Después del accidente, Mateo Blanco se convierte en su seudónimo, Harry Caine. Si ya no puede dirigir películas, prefiere sobrevivir con la idea de que Mateo Blanco ha muerto con Lena en el accidente.

akas: Etreintes Brisees, Zerrissene Umarmungen, Broken Embraces, Przerwanwe Objecia, Gli Abbracci Spezzati, Imbratisari Frante, Kirik Kucaklasmalar, Abracos Desfeitos, Megtört Olelések, Brudte Favntag, Rozervaná Objetí
2009, España, 125 min.
Director: Pedro Almodóvar Guión: Pedro Almodóvar Fotografía: Rodrigo Prieto Música: Alberto Iglesias Intérpretes: Penélope Cruz, Lluís Homar, Blanca Portillo, José Luis Gómez, Rubén Ochandiano, Tamar Novas, Ángela Molina, Chus Lampreave, Kiti Manver, Lola Dueñas, Mariola Fuentes, Carmen Machi, Kira Miró, Rossy de Palma, Alejo Sauras, Dani Martín, Carlos Leal, Asier Etxeandía Fecha de estreno: 18 de Marzo de 2009


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Un comentario el “Los abrazos rotos

  1. Los abrazos rotos (*)(*)(*)(*): Espléndida carta de amor al cine, notable drama, estupendo thriller y grandes dosis cómicas en el último film de Pedro.

    Pedro Almodóvar hace una dirección excelente (no tan soberbia como en “Hable con ella” o “Volver”) por tres razones: combina (casi) perfectamente tres géneros (drama impecable, pero con poca emoción, grandes dosis de humor respaldadas por los secundarios y el cine dentro del cine, y de un thriller con aires de film noir con brillantes referencias cinematográficas, hasta al mismísimo Hitchcock).

    Pero el trabajo no es el más completo del director por una inexactitud en el tracto de las historias (sobretodo el idilio amoroso de Lena y Mateo con Ernesto de por medio): les falta emoción, la capacidad de despertar sentimientos en el espectador. Los sentimientos se despiertan por la crueldad y fatalidad de las historias, no por una dirección delicada y sensible como la de “Hable con ella”.

    Por otro lado, Almodóvar aunque se muestre distante, tiene momentos magistrales: el plano de las fotos rotos (metáfora de una vida truncada, aunque ¿quién las rompe?), los diez minutos finales, las escenas de doblaje (aquellos giros de cámara entre Lena real y grabada), la caída por las escaleras o la escena de la playa en que el diario vuela y vuela.

    Puede que esto sea un síntoma de la ambición de la película. Sin duda, es el proyecto más ambicioso del cineasta; todo un homenaje a su cine. Y al cine en general, con una declaración de amor al cine a la altura de Fellini, Allen, los Coen o Wilder. A su cine por unir a grandes intérpretes de su filmografía y sus características más estilísticas y, al cine en general, por hacer cine dentro del cine (una versión actualizada de su gran comedia “Mujeres al borde de aun ataque de nervios” con “Chicas y maletas” con el gazpacho, la cama quemada, la portera…) y rematar el film con una frase prodigiosa: “las películas hay que terminarlas, aunque sea a ciegas”.

    Almodóvar si se luce en el guión creando un fantástico universo amoroso lleno de perdida, ambición, sentimiento de culpa, resignación, celos, traición, fugacidad, felicidad y muerte. No por eso pretencioso. Teje magistralmente a unos personajes brillantes en el primer gran drama de este año (aunque no redondo) envuelto de unas historias conmovedoras, realistas y con excelentes dosis de tensión (la estética noir de la relación Lena-Ernesto es impecable) y de humor (ni que sean por la comedia que rueda Mateo).

    Si por algo es reconocido Almodóvar es por la creación de brillantes personajes y aquí no es menos. Vuelve a “alejarse” del mundo femenino y se centra en un hombre roto, desolado y, por un brutal accidente, ciego (Mateo antes de perder al ser más querido y Harry Caine en un intento de superar su perdida y continuar en un mundo ajeno a él). Pero tiene también a Lena (ese amor perdido) que es una mujer de carácter fuerte, decidido y Judit una mujer que vive a la sombra de Mateo y convive con un sentimiento de culpa atormentador. Los secundarios son muy interesantes, sobretodo Diego (imprescindible para la narración) y Ray X (presentado de forma muy original: el argumento de un futuro guión).

    Almodóvar también es un brillante director de actores y sus elencos resultan (mayoritariamente) espléndidos. Aquí lo es. Lluís Homar es el mejor de todos ellos (que se preparen sus estanterías para los premios) con una composición del personaje muy trabajada y de gran expresividad. Penélope Cruz brilla ante la pantalla (sobretodo, en la caída por las escaleras) con unas muy buenas formas de femme fatale y después de mujer enamorada. Blanca Portillo espectacular (superando el rol de “Volver”) y otorgando a su personaje más emoción de la que tiene (inolvidable su gintonic sin tónica). Lola Dueñas se luce en tres de las mejores escenas del film como la lectora de labios, Rubén Ochandiano hace un gran trabajo al igual que Tamar Novas. En la película no faltan grandísimos cameos: Olivia Molina (espléndidos cinco minutos), Kiti Mánver, Roosy de Palma y, una nueva “chica almodovariana”, Carmen Machi (perfecta para un remake de “Mujeres…”).

    La música de Alberto Iglesisas (¡Oscar ya!) es de las mejores de este brillante compositor. Crea la que será una de las grandes bandas sonoras del año con partituras cargadas de tensión, sentimentalismo sensible (pero no efectista) y de delicadas melodías. Toda la estética (a destacar la brillante fotografía de Rodrigo Prieto) evoca a sus primeras películas con un estilismo pop y transgresor y unas imágenes impregnadas de gran estilismo noir.

    “Los abrazos rotos” no es una de las mejores películas de Almodóvar, pero es un gran drama amoroso con grandísimas dosis de thriller y de comedia. Un conjunto de brillantes personajes con un reparto en estado de gracia (inmensos Homar , Cruz y Portillo y divertidísimas Lampreave, Dueñas y Machi). Evocadora, rítmica y sensible. Una gran carta de amor al cine.

    (((Para incondicionales de Almodóvar y de personajes psicodélicos)))

    Lo mejor: Los personajes, Lluís Homar y la música
    Lo peor: La falta de una emoción en el conjunto

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