Spy Game, juego de espías


Corre el año 1991, y al veterano agente de la CIA Nathan Muir tan sólo le queda un día para retirarse cuando recibe la noticia de que aquel que fuera su discípulo, Tom “Boy Scout” Bishop , está en un buen lío. Hecho preso en una cárcel extranjera bajo la acusación de espionaje, Bishop ha sido hallado culpable y se prevé ejecutarlo en 24 horas. Temiendo un incidente de alcance internacional, la CIA decide que es muy arriesgado tratar de salvarlo. Así las cosas, todo depende de Muir. Estando toda una nueva generación al cargo de la Agencia, Muir, partidario de los antiguos métodos, está a punto de dejar de pertenecer a la organización que ha servido durante tantos años, y deberá hallar el modo de burlarla mientras batalla por conseguir más detalles acerca de la situación de Bishop.

akas: Spy Game, Der finale Countdown, Jeux d’espionnage, Zawód: Szpieg, Jogo de Espiões
2001, USA, 126 min.
Director: Tony Scott Guión: Michael Frost Beckner, David Arata Fotografía: Daniel Mindel Música: Harry Gregson-williams Intérpretes: Robert Redford, Brad Pitt, Catherine Mccormack Fecha de estreno: 5 de diciembre de 2001


Un comentario el “Spy Game, juego de espías

  1. Nathan Muir (Robert Redford) es un veterano agente de la CIA al que le queda un día para jubilarse (¡que fijación tienen los estadounidenses con amargar la jubilación a los trabajadores!). Por la mañana recibe una información que afirma que el agente Tom Bishop (Brad Pitt) ha sido detenido en China por espionaje, una semana antes de la visita del presidente de los EEUU a ese país asiático, y que el incidente se resolverá con la ejecución de Bishop. La noticia inquieta a Muir, ya que fue el instructor y el jefe de Bishop. Mientras comienza una investigación en la CIA para conocer los planes de Bishop, Muir, al tiempo, lucha por salvar a su pupilo. Corre el año 1991, el telón de acero está cayendo.

    Con estos mimbres, en un inicio atractivos, construye Tony Scott una película que es bastante entretenida, aunque a veces pase por temas muy espinosos de puntillas, sin ruido. La historia tenía recorrido para mucho más: un joven agente que es reclutado durante la guerra de Vietnam para asesinar a un líder enemigo; operaciones transfronterizas en la RDA de la guerra fría; intento de asesinato contra un jeque radical en un Beirut en guerra en 1982. Por lo menos tiene la franqueza de evitar la manida némesis entre buenos y malos, aquí todos son espías, enfrentados, pero ninguno tiene razón sobre el otro, sólo sus motivos.

    El guión es obra de Michael Frost Beckner, un autor sin apenas experiencia, que quizá quiso tejer un vestido con demasiada tela. Como antecedentes tenemos filmes tan planos como “La isla de las cabezas cortadas” (Renny Harin, 1995) o una nueva versión de “El Príncipe Valiente” (Anthony Hickox, 1997). Como se diría en ambientes taurinos, desaprovechó la alternativa.

    Duele ver como Scott no exprime más a los dos protagonistas. Ni más ni menos que cuenta con Robert Redford y Brad Pitt, que a fin de cuentas fueron las grandes bazas de la película. Redford está soberbio, siempre imprime a sus personajes un punto más, de Pitt no se puede decir lo mismo, posiblemente porque supiera que esta cinta estaba concebida para el mercado masivo y se dosificó para papeles de mayor enjundia.

    Por su parte Tony Scott sigue en su linea, se le reconoce fácilmente, sobre todo por esa manía obsesiva de incluir en algún momento algún plano a cámara lenta, o su marca de la casa, un plano en helicóptero con la velocidad acelerada (que a mí me da una rabia…). Su experiencia en el cine comercial hacía ver que este film tendría una fuerte tendencia hacia la superficialidad comercial, algo que siempre repite en sus películas, parecen una cosa, pero como la cabra tira al monte acaba siendo otra distinta. Ese espíritu fotocopiero se traduce en títulos como “Top Gun” (1986), “Revenge” (1990), “El último boy scout” (1991) o más recientemente “Enemigo público” (1998), “El fuego de la venganza” (Man on fire, 2004) o “Deja vu” (2006). El final de Spy Game es buena prueba, alejado del thriller y muy cercano al cine de acción tipo “rambo”. Sólo un título se salvaría en la trayectoria de Tony Scott, la maravillosa “Amor a quemarropa” (“True romance”, 1993), el primer guión que firmó Quentin Tarantino.

    En fin, una película de palomitas a go-go y viernes por la noche en el sofá, y si echas una cabezadita tampoco pasa nada.

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