En compañía de lobos


Tras presenciar la muerte de su hermana en las garras de un lobo, Rosaleen regresa a casa de su abuela, lugar donde ella acostrumbra a contar historias a cerca del hombre lobo y del peligro que entrañan los hombres a los que las cejas se les unen en una sola.

akas: The Company Of Wolves, A Companhia dos Lobos, In compagnia dei lupi, La compagnie des loups, Het Gezelschap Van Wolven, Lobos criaturas del diablo
1984, GB, 89 min.
Director: Neil Jordan Guión: Neil Jordan Fotografía: Bryan Loftus Música: George Fenton Intérpretes: Angela Lansbury, Sarah Patterson, David Warner, Micha Bergese, Tusse Silberg, Brian Glover Fecha de estreno: 14 de diciembre de 1984


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2 comentarios el “En compañía de lobos

  1. “Hay una moraleja: ¡Ay de aquella que el sendero deja! No os fiéis de ningún forastero si queréis elegir vuestro derrotero. Sed bellas, pero también sagaces, un lobo se esconde tras mil disfraces. Ahora, como antes, es una verdad evidente, cuanto más dulce la lengua, más afilado el diente.”

    El salto definitivo al estrellato del realizador Neil Jordan, irregular cineasta que destacó especialmente en los noventa gracias a trabajos como Entrevista con el vampiro o Michael Collins. Aunque En compañía de lobos no fue un pelotazo comercial excesivo, su éxito en festivales como el de Sitges y las buenísimas críticas recibidas en el momento de su estreno acabó por aúpar a su director a lo más alto y convertir al film, casi, casi en objeto de culto cinematográfico. Y no es para menos pues, aunque en buena parte de los pasajes reina el desconcierto, se aleja para bien de la tónica ofrecida por este tipo de films, pese a que sea un tanto precipitado considerarla como “una más de hombres-lobo”. Puede ser tomada como un divertimento, pero, desde luego, tiene mucha más miga de la que pueda parecer.

    En compañía de lobos es una interesantísima fábula realizada a partir del cuento popular de Caperucita Roja, aunque poniendo patas arriba la moraleja formal de la historia. Mientras que en la narración, el lobo es tomado por la protagonista como inofensivo hasta que llega a casa de su abuela y descubre el “pastel”, en la película siempre se presenta a estos animales, en general, como bestias aborrecibles de las que se debe huir, al menos, hasta su final, en el que la joven al fin conoce completamente al antagonista. Esto, en un principio, podría resultar de lo más disparatado, sobre todo porque en sus últimos minutos reina el desconcierto por encima de otras cosas, pero dejaría de ser extraño si, como si de una metáfora se tratase, el lobo fuese el hombre (sin generalizar, centrándonos en el género masculino). ¿Qué ocurre?.

    Todo pega un giro de ciento-ochenta grados, Jordan le da la vuelta al cuento como siempre le habíamos conocido y lleva a cabo una de las más logradas historias sobre la madurez que el cine nos ha dado en mucho tiempo. La joven, en plena pubertad, y alientada por su arraigada abuela, mantiene los valores del conservadurismo más acentuado, sin alejarse, ni por un segundo, del sendero, como bien se le indica a la protagonista, no casualmente, en multitud de pasajes del film.

    Durante su hora y media de duración, son muchas las pistas que se le dan al espectador, para muchos de lo más descabelladas, pero con un sentido tan frontal que incluso resulta difícil no tenerlo en cuenta. En este aspecto, destacaría, por encima de todas, la escena en la que la protagonista juega en el bosque al escondite con un amigo suyo que quiere darle un beso, y, alzándose por una elevadura a través de un tronco (representación de su ascenso a una vida nueva), encuentra un nido con huevos (¡!) que posteriormente se abren dando paso ni más ni menos que a diminutas figuras de bebés.

    Por lo demás, lecturas (bastante claras) aparte, se trata de un film bastante más complicado que otras que tratan el tema de los licántropos, que si bien no aburre nada, sí resultará de lo más chocante a muchos que, entre cuentos y moralejas, se darán cuenta a la media hora de que se han equivocado de película.

    Su dirección artística es espléndida, así como fotografía, vestuario, maquillaje, y demás labores técnicas que enriquecen el conjunto y permanecen siempre, por fortuna, al servicio de su enjundiosa historia. Las reglamentarias transformaciones humano-lobo son originales, y algunas de ellas incluso bastante ‘gore’ (especialmente la de los denominados peludos por dentro, la primera en concreto de todas, en la que el afectado se va despellejando poco a poco hasta adquirir la forma del animal y después su vello).

    De todas formas, en algún pasaje me asaltó una duda, ¿de verdad puede una cabeza flotar en la leche o es sólo otro complejísimo elemento poético?

    Valoración:****

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  2. Buena película, original y mágica a partes iguales. Bien dirigida, con una preciosa fotografía y puesta en escena maravillosa.

    Premios:
    – Festival Internacional de cine de Sitges 1984: mejor film, mejores efectos especiales (Christopher Tucker), premio de la crítica internacional.

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