Malditos bastardos


Segunda Guerra Mundial. Durante la ocupación de Francia por los alemanes, Shosanna Dreyfus presencia la ejecución de su familia por orden del coronel nazi Hans Landa. Después de huir a París, adopta una nueva identidad como propietaria de un cine. En otro lugar de Europa, el teniente Aldo Raine adiestra a un grupo de soldados judíos (“The Basterds”) para atacar objetivos concretos. Los hombres de Raine y una actriz alemana, que trabaja para los aliados, deben llevar a cabo una misión que hará caer a los jefes del Tercer Reich. El destino quiere que todos se encuentren bajo la marquesina de un cine donde Shosanna espera para vengarse.

akas: Inglorious Bastards, Bastardi senza gloria, Bastardos Inglórios, Bekarty Wojny, Sacanas Sem Lei, Bastardos sin gloria
2009, USA, Alemania, 153 min.
Director: Quentin Tarantino Guión: Quentin Tarantino Fotografía: Robert Richardson Intérpretes: Brad Pitt, Diane Kruger, Christoph Waltz, Daniel Brühl, Samuel L. Jackson, Mélanie Laurent, Maggie Cheung, Eli Roth, Samm Levine, B.J. Novak, Til Schweiger, Gedeon Burkhard, Paul Rust, Michael Bacall, Omar Doom, Sylvester Groth, Julie Dreyfus, Jacky Ido, August Diehl, Martin Wuttke. Fecha de estreno: 18 de Septiembre de 2009.


Anuncios

Un comentario el “Malditos bastardos

  1. He visto tantas y tantas películas sobre nazis, que pensaba que era imposible que alguien pudiese hacer ya ningún filme, sobre esta temática, que resultase original. Cómo no, tenía que ser el gran Quentin Tarantino (Pulp Fiction) el que me sacase de mi error, con esta ingeniosa cinta ambientada en la ocupación alemana en Francia durante la Segunda Guerra Mundial.

    Tarantino es un realizador con talento. Lo llamaría “Talentino” de no ser porque me recuerda a cierto infame futbolista, pero eso es otro asunto. Hablamos de un director que es capaz de elevar la violencia a la categoría de arte, algo muy valiente por su parte en una época en la que lo políticamente correcto (es decir, lo completamente aburrido y absurdo) está tratando de imponerse en la sociedad.

    Pero hablemos de la película. Un grupo de judíos mayoritariamente norteamericanos entra en Alemania, en pleno conflicto bélico, con una única misión: matar tantos nazis como puedan. Dicho así, uno podría pensar que la película es una tontería de grandes dimensiones. Pues no, este simple argumento ofrece un sinfín de posibilidades a Tarantino para demostrarnos su virtuosismo como director.

    Por un lado aparecen reminiscencias al género del western, que tanto le gusta. Más en concreto, me atrevería a decir que ciertas secuencias sirven de homenaje a Sergio Leone y Ennio Morricone. Alguno me dirá, “¿por qué calificas esto de homenaje mientras que acusas de plagio a Renny Harlin y Neill Blomkamp?”. La respuesta es obvia: un homenaje es una revisión hecha con toques personales de calidad y un plagio, una copia descarada y torpe que desmerece al original (como 12 trampas y Distrito 9).

    Hablábamos de las posibilidades de la historia. Tarantino aprovecha al máximo su extenso reparto coral para introducirnos en el perverso mundo nazi, a su manera: diálogos mordaces e inteligentes, situaciones sorprendentes, giros de guión inesperados, movimiento magistral de la cámara (planos aéreos, contraplanos, secuenciales… Vamos, nada que ver con los giros rockambolescos habituales de hoy en día), un cuidado exquisito en la puesta en escena y la banda sonora y, sobre todo, un gran sentido del humor que muchos tacharán de insensible e irreverente, pero que otros sabrán disfrutar a mandíbula batiente. Hacer reír es algo quizá despreciado por los “grandes críticos” a la hora de valorar una película, pero ¡qué difícil es conseguir que el gran público se divierta con humor inteligente!.

    La labor de Tarantino no termina ahí, ya que hemos de alabar su gran capacidad de trabajo con los actores. No en vano, conseguir que en un reparto tan extenso todos estén así de implicados, tiene un gran mérito. Destacaré uno de ellos, que no es ni Brad Pitt (y eso que está magnífico en su rol como el azote de los nazis) ni la bella Diane Kruger (impecable como actriz de época). Me refiero al vienés Christoph Waltz, que recibió, por esta interpretación, el premio a mejor actor en Cannes. Su papel de nazi es un tanto peculiar, aunando características ciertamente dispares: unas veces un frío asesino, otras un erudito que sabe moverse en sociedad y otras un maestro del sarcasmo. No me importaría nada que recibiera el Oscar, pero ya sabemos que en la Academia de Hollywood, últimamente, no suelen fijarse en la calidad.

    Quentin Tarantino es un director que podrá gustar o no. Lo que es innegable, es que sabe hacer cine.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.