El amante de Lady Chatterley


Lady Chatterly está casada con un hombre que, después de un accidente, quedó inmovilizado de la cintura para abajo. Alentada por su marido encuentra en un hombre rudo que trabaja en su castillo el consuelo a sus deseos.

akas: Lady Chatterley’s Lover
1981, GB, Francia, Alemania, 104 min.
Director: Just Jaeckin Guión: Marc Behm, Just Jaeckin, Christopher Wicking Fotografía: Robert Fraisse Música: Richard Harvey, Stanley Myers Intérpretes: Sylvia Kristel, Shane Briant, Nicholas Clay, Ann Mitchell, Elizabeth Spriggs, Pascale Rivault, Peter Bennett

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Un comentario el “El amante de Lady Chatterley

  1. Tiene cierto morbo ver esta película todavía hoy: parece el típico melodrama de época que, en algunos momentos, se vuelve desaforado y del romanticismo se pasa al erotismo elegante, digno, defendible.

    Ojalá fuese totalmente así: la incapacidad del director se hace evidente sobre todo en este film, pues si bien las “Emmanuelle” o “Historia de O” pueden tener cierto pase, el ridículo asoma de cuando en cuando por el metraje de esta cinta, decepcionante en más de una ocasión no ya por el lector de la maravillosa novela, sino por el mero espectador-expectante que quiere descubrir un film erótico creíble, de una mínima calidad cinematográfica, que aguante bien el peso de historia-interpretaciones-guión-dirección cuando el erotismo va a llegar o acaba de irse.

    Just Jaeckin fue el director del género más exitoso y aplaudido de los años 70 (más que Max Pecas, Borowyck, etc), y tambien el que mejor combinaba erotismo, esteticismo y sensualidad, pero al pasar el tiempo uno se desespera al comprobar que, fuera de su coyuntura, sus películas son un mero reclamo, un mero apunte, y que al ser revisadas con mimo éstas no han resistido el paso del tiempo.

    Torpe, fallida, tontona sin llegar a mediocre, parece que son más eficaces los momentos de sexo que los de cine de época, porque las situaciones son forzadas, penosas, las actuaciones horribles (no sorprende de la Kristel, sí más de Nicholas Clay vistos sus trabajos en cine y TV de los 80) y la narración es un quiero y no puedo que da pena.

    Si el público de los 70 pedía erotismo, carne, morbo, escabrosidad, sexo a cualquier precio y de cualquier manera en todo tipo de géneros, el de 1981 ya no picó (el film no fue un exito en taquilla), y el bienpensante y políticamente correcto espectador de hoy supongo que se sonrojará un poco viendo esta cinta, tan poco acostumbrado está a según qué.

    Pese a todos sus inconvenientes y deficiencias, tiene momentos de una medianía aceptable, y la sigo prefiriendo a lo demás del realizador. Con reservas, recomendable.

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