La conquista del Oeste


Historia de la conquista del oeste a través de tres generaciones de la misma familia: los Prescott. Los acontecimientos más importantes que les suceden a los pioneros se dividen en cinco episodios: ‘Los ríos’, ‘Las llanuras’, ‘La guerra civil’, ‘El ferrocarril’ y ‘Los forajidos’.

akas: How the West was won, Das Ward Der Wilde Westen, La Conquete De L’ Ouest, De Verovering van het westen, La conquista del west
1962, USA, 148 min.
Director: Henry Hathaway , John Ford , George Marshall Guión: James R. Webb Fotografía: William H. Daniels, Milton R. Krasner, Joseph LaShelle, Charles Lang Música: Ken Darby, Robert Emmett Dolan, Alfred Newman Intérpretes: George Peppard , Debbie Reynolds , Carroll Baker , James Stewart, Lee J. Cobb, Henry Fonda, Gregory Peck, Richard Widmark Fecha de estreno: 18 de abril de 1963


Anuncios

2 comentarios el “La conquista del Oeste

  1. La otra noche no estuve bailando, precisamente, con Lola, porque tenía una cita de revisión en la videoteca casera con La conquista del Oeste (1962), el western clásico por antonomasia que en nuestra, ya lejana, adolescencia, a tantos nos entusiasmó por sus paisajes esplendorosos, su trepidante acción (asaltos de indios a las caravanas, tiroteos entre pistoleros, “piratas” del río, pioneros de la colonización del oeste -Go West-, aventureros solitarios a lo Jeremiah Johnson, estampida de búfalos…), su narrativa épica y, muy especialmente, por su rutilante banda sonora con temas y canciones imperecederos del estupendo compositor Alfred Newman.

    Todos estos ingredientes entonces nos resultaban sabiamente dosificados para presentar un espectáculo de primer orden, mediante un formato de pantalla en cinerama, que resaltaba la belleza de los escenarios naturales (inolvidables para mí, sobre todo, las tomas del maravilloso escenario fordiano de Monument Valley -que en bendita ocasión tuve la fortuna de visitar- que acompaña las secuencias del último episodio: Los bandidos, dirigido, por cierto, no por el gran Jack, sino por Henry Hathaway), con panorámicas rodadas por verdaderos maestros de la fotografía como, entre otros, William H. Daniels y Joseph LaShelle.

    A estos atractivos audiovisuales, había que añadir esplendentes repartos corales con gran número de estrellas: en el caso, James Stewart, Henry Fonda, John Wayne, Richard Widmark, Gregory Peck y, entre las féminas (con un brillo, ciertamente, más ceniciento en el firmamento cinematográfico), Debbie Reynolds, Carrol Baker o las secundarias de lujo (y soberbias actrices) Thelma Ritter y Agnes Moorehead (que, poco después, sería la mamá de Samantha en la encantadora serie de tv: Embrujada). Y la dirección colegiada de maestros como John Ford (episodio de La guerra civil), George Marshall (El tren) y Henry Hathaway, que rodó la mayor parte de la película al dirigir los tres episodios restantes (los iniciales: Los ríos y Las llanuras, y el último, el ya citado: Los bandidos).

    Este auténtico paradigma del cine de
    superproducción de primeros de los sesenta reunía todos los elementos característicos que, en especial, a través de la gran pantalla (en este caso, la triple pantalla podríamos decir) trataba desesperadamente de evitar la hemorragia de clientela en beneficio de una cada vez más triunfante televisión, mediante el uso de los grandes formatos panorámicos rectangulares desde la invención del cinemascope diez años antes (1952) y los otros sistemas de formatos en competencia: Vistavisión, Panavisión, Todd-ao… Todo este arsenal de prodigios, sin embargo, no ha conseguido evitar el resultado decepcionante de la revisión de este gran “clásico”. Y es que el paso del tiempo, a veces, es inmisericorde con el cine: en casos como éste, se comprende esa especie de temor a desengañarse que muchos cinéfilos sienten a la hora de revisitar sus añoradas películas de antaño. Porque esta “conquista” ya no seduce igual. Su supuesta épica narrativa y emocional es todo un chasco. Los episodios resultan un verdadero muestrario de historias superficiales y abocetadas, narradas con academicismo extremo, que nos aburren por su plana y acomodaticia realización (incluso con varias horrendas transparencias con fondo paisajístico insertadas en un filme cuyo mayor mérito radica en sus escenarios naturales). Los grandes actores interpretan con convicción profesional sus respectivos personajes, pero estos se hallan lastrados por un guión imposible y por un trabajo de dirección colectiva rutinario y negligente.

    El episodio dirigido por mi muy admirado Ford, en particular, muy breve en duración en términos comparados, nos muestra varias imágenes de arrebatadora belleza marca de la casa (por ejemplo, la caballería nordista atravesando un río mientras el sol despliega su haz cegador entre las hojas de los árboles), pero apenas nos deja un bosquejo (casi caricaturesco) de la conversación, al final de la batalla de Shylow (que supuso una contundente derrota del ejército confederado), en la que el general Grant le confiesa a su colega Sherman (John Wayne) sus dudas sobre su propia capacidad de dirección estratégica para conseguir la definitiva victoria militar. Y termina de modo abrupto y casi chapucero, en lo que parece casi un portazo (un “plaquetazo”) del genial director de origen irlandés.

    El resto de episodios, no menos decepcionantes, se limitan a sacar buen partido de los paisajes gracias a una esmerada dirección de fotografía, como ya se ha enfatizado, pero la sucesión generacional de la saga familiar que sirve como hilo conductor de la narración no es convincente, al estar lastrada por una dirección irregular, un mediocre despliegue de anécdotas trilladas y, en fin, por una supuesta épica que nos deja fríos e impertérritos a pesar de una magnífica banda sonora con canciones de toda la vida que siguen y seguirán ocupando un hueco enternecedor en nuestro corazón.

    La conquista del Oeste ha sido lanzada comercialmente en dvd en edición coleccionista en nuestro país y la película se ha remasterizado totalmente con copias matrices del original, presentando una versión en formato cuasi-cinemascope que subsana en gran medida los muy desagradables problemas visuales derivados de la adaptación del formato de pantalla en cinerama a la emisión televisiva. Las distorsiones anamórficas y las líneas de demarcación vertical (tan irritantes de ver) típicas de este sistema de triple proyección han quedado casi eliminadas. Por lo que, desde luego, la película se puede disfrutar sin reservas, no obstante las irregularidades expuestas.

    Me gusta

  2. Me parece una interesante película, si no fuese por el “asunto” del sistema de grabación, pero todo tiene arreglo, y en la versión que ha salido a la venta en el mes de octubre-08, casí no se nota dicho sistema.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s