Una botella en el Mar de Gaza


Tal es una joven francesa que vive en Jerusalén con su familia. Tiene diecisiete años, la edad del primer amor, del primer cigarrillo, del primer piercing… Y también del primer atentado. Después de que un terrorista se inmole en un café del barrio donde vive, Tal escribe una carta a un palestino imaginario en la que expresa sus preguntas y su rechazo a que solo pueda existir odio entre los dos pueblos. Mete la carta en una botella que entrega a su hermano, pidiéndole que la tire al mar cerca de Gaza, donde hace la mili. Unas semanas después, Tal recibe la contestación de un misterioso “Gazaman”.

akas: Une bouteille à la mer
2011, Francia, Israel, Canadá, 100 min.
Director: Thierry Binisti Guión: Thierry Binisti, Valérie Zenatti Fotografía: Laurent Brunet Intérpretes: Agathe Bonitzer, Mahmud Shalaby, Hiam Abbass, Riff Cohen, Abraham Belaga, Jean-Philippe Écoffey Fecha de estreno: 14 de Septiembre de 2012


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Un comentario el “Una botella en el Mar de Gaza

  1. Tristemente el conflicto entre Palestina e Israel nos es demasiado conocido, sin ir más lejos y casi como cruenta promoción para el estreno de la película este mismo fin de semana Israel volvió a bombardear Gaza. No nos resulta nada raro despertarnos con noticias así, pero aún conocido es algo que dejamos lejano, uno de esos temas que se quedan en un rincón de la mente, que de vez en cuando nos despierta nuestra vena solidaria, pero en el que realmente pocas veces nos paramos a pensar. Siempre es interesante la visión que hay de estos conflictos desde dentro, por esas personas que tienen que sufrirlo aunque no formen parte de él, que lo tienen en la calle, sus miedos y temores, Eytan Fox narraba en La Burbuja una historia de amor entre un chico judío y un árabe en Israel, en aquella se trataba del conflicto de una manera bastante más ajena, aunque acabase salpicando directamente a sus personajes. Aquí como es lógico también les salpica, pero de una forma mucho menos directa, si no formando parte de su día a día e inquietándoles por completo.

    Una botella en el mar de Gaza es lo que lanza una joven tras sufrir un atentado en un café de Jerusalén en el que salió con vida, con ella manda un mensaje para que alguien lo recoja, preguntándole el por qué hacen eso, simplemente para tratar de comprenderlo, para tratar de comprender como ven la vida tras ese muro que les separa. Al otro lado un joven la recibe y se pondrá en contacto con ella a través de e-mail, juntos intentarán comprender que es lo que pasa, cual es la realidad vista por el otro lado, la incomprensión de unos jóvenes que no saben muy buen cual es el verdadero sino de la guerra, compartir miedos y temores, generar sueños de poder salir de ahí, de empezar una nueva vida. Lo mejor de todo es que esta correspondencia se filtra desde el idealismo, nunca sin caer en la idea de crear una película romántica, existe la persona al otro lado de ese muro, pero la realidad dicta que nunca se la va a tocar, y aunque no se renuncie nunca a los sueños, cada bombardeo o cada vez que hay que escapar del autobús por ver a alguien extraño obliga a despertar.

    Dos juventudes muy distintas son las que narra la película, la de dos jóvenes que empiezan a descubrir la vida separados por menos de 100 kilómetros, pero que viven en dos mundos muy distintos, ella en realidad no deja de ser el reflejo de la autora del libro en el que se basa la película y también guionista de la película Valérie Zenatti, una joven francesa que vivió en Israel durante su juventud. El ser forastera la da un punto distinto, ella es incapaz de entender más que nadie por qué ocurre todo eso, la vida en Jerusalén realmente no dista mucho de la que pueda tener en cualquier ciudad de Europa con la salvedad de que nunca sabes cuándo puedes estar seguro. Para él todo es muy distinto, en la cabeza tiene la idea de la opresión, nunca ha visto nada más allá de ese muro del que salir es casi una misión imposible, en Gaza no hay discotecas ni lugares para divertirse, la presencia de ella es lo único que realmente da lugar para soñar, que le da las alas necesarias para traspasar el otro muro.

    Siendo tan interesante la visión que nos dan de esta relación los aportes del uno sobre el otro y las enseñanzas, no entiendo muy bien por que la película se empeña en momentos en enfatizar esa guerra por encima de ellos, cuando todo lo que realmente importa se encuentra en la pantalla del ordenador, haciendo con ello también que la película por cierto momentos se encuentre atascada y la cueste avanzar. Algo a la que se suma una falta de garra en la narración y es que la historia pedía mucha más pasión a la hora de ser contada. Pero pese a todo la visión del conflicto a ojos del realizador Thierry Binisti resulta muy interesante, dejando un pequeño lugar para el optimismo dentro de una situación tan aciaga.

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