Adam resucitado


A principios de los 60, el famoso ilusionista judío Adam Stein vive en una clínica psiquiátrica para supervivientes del Holocausto, en el desierto de Negev. Carismático, cínico y seductor, maneja a su antojo al resto de pacientes, desafiando las normas del director del centro. La llegada de un niño que se cree perro le hará reencontrarse con su doloroso pasado, cuando recluído en un campo de concentración fue brutalmente denigrado por un comandante nazi.

akas: Adam Resurrected, Adam renascido, Ein Leben für ein Leben
2008, Alemania, USA, Israel, 106 min.
Director: Paul Schrader Guión: Noah Stollman Fotografía: Sebastian Edschmid Música: Gabriel Yared Intérpretes: Jeff Goldblum, Willem Dafoe, Derek Jacobi, Ayelet Zurer, Hana Laszlo, Joachim Król, Jenya Dodina Fecha de estreno: 19 de Octubre de 2012


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Un comentario el “Adam resucitado

  1. Muchas veces te topas con estrenos en la cartelera que no sabes muy bien que pintan ahí, ése es el caso de Adam Resucitado que llega a nuestros cines con cuatro años de retraso. En otro momento el nuevo trabajo de Paul Schrader, quien fuera guionista de Taxi Driver y Toro Salvaje o director de la fantástica Aflicción no hubiera tenido ningún problema en llegar a nuestros cines, pero a día de hoy su nombre no dice gran cosa y viendo el resultado de esta película tampoco es algo que nos sorprenda en exceso. Estrenada en Estados Unidos a finales de 2008 con la intención de haber colado a Jeff Goldblum, con su extraordinaria interpretación, posiblemente la mejor del actor desde que se pusiera a las órdenes de Cronenberg en La Mosca, en la terna de nominados a unos Oscar que ganó Sean Penn por Mi nombre es Harvey Milk, la suerte no la acompañó, y ahí quedó su estreno pendiente en un cajón de alguna distribuidora, sin que nadie supiera muy bien qué hacer con ella. Tampoco nadie la había echado mucho de menos, pero como dicen, más vale tarde que nunca.

    Adam Resucitado nos cuenta una historia partida en tres puntos históricos de la vida de su protagonista. La película nos presenta a un Adam que de forma desconcertante llega a un psiquiátrico, no sabemos muy bien si le han detenido por algún delito, es simplemente un paciente que se ha escapado de allí o si incluso no es un doctor. Con este desconcierto va jugando Schrader durante toda la película, dónde a base de flashbacks nos va mostrando la vida de Adam antes de llegar a ese psiquiátrico. Adam vivía junto a su familia como artista de cabaret, payaso y mago, todo esto se trunca cuando tras explotar la segunda guerra mundial Adam y su familia son enviados a un campo de concentración. Ahí Adam encontrará la forma de poder vivir bien, aunque para ello se tenga que humillar, y es que un comandante nazi le adoptará como mascota, llevando al límite más absurdo el concepto de ser tratado como un perro.

    Las comparaciones con Alguien voló sobre el nido del cuco son inevitables, Adam se erige como líder de esa institución mental, pero el problema nos encontramos aquí es que nunca llegamos a conocer a ninguno de los otros pacientes de ese manicomio, todos parecen meras comparsas, pequeños esbozos de personajes que sólo aparecen para rellenar un hueco. La cosa pretende evolucionar cuando Adam se topa con un niño que se cree un perro, algo que nos remite también, de forma inevitable, a la obra de Truffaut, El niño Salvaje. Adam, como hacía el propio Truffaut en esa película tratará de ayudarle a evolucionar, todo esto mientras el regresa a un pasado del que no puede huir, como prueba esa enfermera a la que le gusta imitar a un perro mientras tiene relaciones sexuales. Adam tratará de hacer evolucionar al niño para que adopte un comportamiento humano, lo que le llevará inevitablemente a los recuerdos en el campo de concentración cuando tenía que compartir comida con un pastor alemán, y con la evolución del chaval tratará también así de abrazar su propia cordura.

    La trama de la película pide a gritos ser desgarradora, pero el problema es que Schrader rueda como si todo estuviera lejano, no puedes sufrir con lo que estás viendo por que no existe ningún tipo de complicidad emocional. Notas desperdiciadas escenas que tendrían que habrían sido terriblemente dolorosas como esa en la que Goldblum tiene que seguir tocando el violín mientras ve como su mujer y su hija son llevadas al crematorio, o la escena junto a la tumba que sucede en la parte final de la película. Escenas de un calibre emocional que debería haber sido superlativo, pero que te quedas contemplándolas totalmente impávido y es que tan sólo la estratosférica interpretación de un Jeff Goldblum, encargado de interpretar tres papeles completamente distintos a lo largo de la vida de este hombre, todos ellos de una increíble exigencia, es capaz de emocionar en una película demasiada plana. Adam Resucitado pretende ser muchas cosas y acaba por quedarse en tierra de nadie, y que aunque en su recta final parece querer empezar a tomar forma, se queda finalmente en un amalgama de un montón de cosas carente de identidad propia.

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