Juerga hasta el fin


Durante una fiesta celebrada con motivo del fin del mundo pronosticado por los mayas, que tiene lugar en la casa del actor James Franco, Seth Rogen, Jay Baruchel y otras celebridades se enfrentan al Apocalipsis.

akas: This Is the End, Dast ist das ende
2013, USA, 107 min.
Director: Evan Goldberg, Seth Rogen Guión: Seth Rogen, Evan Goldberg Fotografía: Brandon Trost Música: Henry Jackman Intérpretes: James Franco, Emma Watson, Paul Rudd, Seth Rogen, Jonah Hill, Jason Segel, Jay Baruchel, Michael Cera Fecha de estreno: 23 de Agosto de 2013


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Un comentario el “Juerga hasta el fin

  1. ¿En cuántas comedias hemos tenido la sensación de que estábamos presenciando más una reunión de amigos haciendo una película que interpretando un papel? Rogen y Goldberg, bien conscientes de esto, llevan esto a la máxima potencia en Juerga hasta el fin, haciendo que todos los actores se interpreten a sí mismos, aunque tampoco es del todo cierto. Porque podríamos interpretar la primera película en la dirección del dúo como una extensión de Supersalidos, casi una especie de secuela. Si en aquella, los dos guionistas, hablaban de su adolescencia, re-encarnandose en los personajes de Jonah Hill y Michael Cera. Aquí, ciertamente hacen lo mismo, intentando de llegar a su situación actual dentro del star-system hollywoodiense, y sí, Rogen se interpreta a sí mismo, pero Goldberg, deja su rol a Baruchel. Así tenemos a los dos, rodeados de todas las estrellas de Hollywood, pero mientras los personajes de Rogen y Baruchel, responden a un patrón emocional y a unas intenciones bien claras. El resto de los actores aceptan el reto de parodiarse a sí mismos, algo que al final, puede resultar más contraproducente, ya que al contrario de en otras ocasiones, no vemos a esos amigos haciendo una película, si no a los Franco, Hill y compañía, empeñados en parodiarse al máximo, con un resultado que al final parece más de exaltación personal que en lograr su principal objetivo de reírse de sí mismos.

    Jay Baruchel, amigo de toda la vida de Seth Rogen ha llegado a Los Angeles, su intención es pasar el fin de semana con su amigo, alejado de otras estrellas, con las que además no mantiene una buena relación. Pero Rogen se empeñará en ir a una fiesta en la casa de James Franco, allí estará toda la élite de Hollywood, gente como Michael Cera, Rihanna o Emma Watson, se lo están pasando a lo grande. Pero entonces, el infierno se abrirá, un gran agujero sobre la faz de la tierra se tragará a muchos de los actores más conocidos, mientras que Hollywood literalmente, acabará ardiendo. Sólo unos pocos supervivientes permanecerán en la casa de James Franco, tratando de evitar acabar muertos.

    La idea de una comedia apocalíptica, que en algún momento puede evocar a la película protagonizada por Jack Black, Tenacious D, resulta bastante divertida y deja lugar al completo disparate. Pero las intenciones de la dupla de directores va más allá, tratando hacer un retrato del Hollywood actual. ¿Se están parodiando a sí mismos o a todas las grandes estrellas de la meca del cine? La fachada tras las que se esconden de cara al público, caso evidente del personaje de Jonah Hill, esconde detrás a unos personajes ruines, que sólo buscan la diversión con drogas y alcohol (¿nadie echa en falta a Charlie Sheen aquí, aunque su espíritu parezca omnipresente durante toda la película?), cuya importancia reside en lo material, ya sea en las estúpidas obras de arte de la casa de Franco o en una barrita de Milkiway. Una crítica burra y divertida que funciona y logra ser divertida en muchos momentos. Son los chistes metarreferenciales los que mejor funcionan, aunque siempre exista la sensación, que salvo casos puntuales (los breves momentos de Michael Cera son de lejos la mejor película), de que realmente se trata de la exaltación propia, “Soy Jonah Hill, y me nominaron al Oscar”, se llega a leer entrelíneas en algún momento de la película, algo que en realidad, en lugar de acercar al espectador a los personajes, le llega a alejar y a provocar verdadera antipatía, que se traslada del actor al personaje.

    Pero aún así, la continua diversión de la película acaba enganchando, las referencias sexuales, son brutas y burdas y aunque no existe ningún chiste brillante, en más de un momento consigue levantar la carcajada. Pero aunque Rogen y Goldberg hablan de que las estrellas también merecen morir, y posiblemente sean los ciudadanos más horribles de todos, sin embargo, tenemos la sensación de que a veces parecen pensar lo contrario. Juerga hasta el fin va de más a menos, y da la sensación de que en algún momento se alarga en exceso. ¿Estamos hablando del colofón al modelo de comedia planteado por Judd Apatow? Eso el tiempo lo dirá, pero parece que muchos de los actores aquí presentes parecen querer decir que para ellos ha llegado el fin. Juerga hasta el fin pretende ser una reunión de amigos, pero al final resulta ser la comedia con menos conexión entre sus protagonistas de esta generación de actores. Pero al final, tenemos que perdonarles todos, porque sus chistes son tan divertidos como olvidables, y porque su épica escena final alarga la juerga más allá del fin.

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